
Andrea Bonilla y su equipo de científicos están en la Antártida para estudiar a las ballenas jorobadas. Desde el comportamiento del nivel del mar hasta los efectos de los microplásticos, cada hallazgo ayuda a entender mejor cómo proteger estos cetáceos. Los estudios no solo observan, sino que buscan maneras activas de preservar el ecosistema marino, promoviendo zonas marinas protegidas para asegurar un futuro sostenible para las ballenas y otros seres marinos.
