Las ballenas francas australes son conocidas por sus complejos sistemas de comunicación acústica. Científicos del Conicet, liderados por Virginia Tortolini, están investigando estos sonidos para entender mejor su ecología y los efectos del ruido antropogénico. Este estudio utiliza monitoreo acústico pasivo, una técnica no invasiva que permite captar los sonidos bajo el agua. Los resultados podrían ser cruciales para la conservación de esta especie, proporcionando datos valiosos sobre su comportamiento y entorno natural.