
Greenpeace y la Fundación Oso Pardo han lanzado un ambicioso proyecto para restaurar el hábitat del oso pardo en la Cordillera Cantábrica. Se plantarán 10.000 árboles frutales para mejorar la disponibilidad de alimento y facilitar los movimientos de estos osos en su entorno natural.
La participación de la comunidad local es clave para el éxito de esta iniciativa. Los técnicos agrónomos y expertos en conservación han seleccionado cuidadosamente las áreas de plantación para asegurar la coexistencia con actividades humanas como la hidroeléctrica.
Este esfuerzo conjunto no solo busca proteger al oso pardo, sino también educar y concienciar a la población local sobre la importancia de preservar esta especie en peligro de extinción, convirtiéndolos en protagonistas activos de su conservación.