La calidad del aire que respiramos ha empeorado en las últimas décadas, afectando gravemente nuestra salud. La OMS estima que más de 7 millones de personas mueren al año por enfermedades relacionadas con la contaminación atmosférica. Partículas invisibles que ingresan en nuestros pulmones son responsables de enfermedades como cáncer de pulmón y cardiopatías. Los gobiernos tienen un papel clave en mejorar esta situación. Solo con políticas ambientales adecuadas podremos frenar esta crisis y proteger a las futuras generaciones.