La integración de los conocimientos ancestrales de los pueblos originarios es esencial para diseñar estrategias de conservación eficaces. Estos pueblos poseen un vínculo indisoluble con la naturaleza, lo que les confiere un entendimiento profundo y práctico de su entorno. La colaboración con estas comunidades es fundamental para proteger la biodiversidad y fomentar políticas sostenibles.

Cada vez con mayor convicción, los científicos destacan la importancia de contar con el aporte de la sabiduría ancestral de los pueblos originarios para hacer frente a los flagelos medioambientales. La razón es su lazo vital e indisoluble con su entorno al que conocen como a sí mismos.

Los pueblos y comunidades que se han desarrollado en íntima unión con la naturaleza y, debido a sus saberes prácticos y a los adquiridos de generación en generación, poseen un caudal de conocimientos únicos y valiosos. Un verdadero tesoro cultural y científico que es imposible de adquirir para los conservacionistas del siglo XXI aún en las mejores instituciones académicas del mundo.