
Reino Unido marca un hito en su historia energética al cerrar su última planta de carbón activa, Ratcliffe-on-Soar. Con más de 57 años de funcionamiento, esta planta fue testigo del auge y declive del carbón como principal fuente de energía en la nación. Hoy, este cierre representa un paso decisivo hacia un futuro más limpio y sostenible.
Durante años, el carbón fue el motor de la economía británica, llegando a generar el 80% de la electricidad en la década de 1980. Sin embargo, el cambio hacia energías renovables ha transformado el panorama energético del país, que ahora se posiciona como líder global en la transición energética.
Este logro también envía un mensaje claro al mundo: la eliminación del carbón es posible y urgente. Otros países deben seguir este ejemplo si queremos combatir la crisis climática global.