América Latina y el Caribe planean que el 70% del consumo eléctrico provenga de energías renovables para 2030. Expertos consideran que es una meta alcanzable debido a las inversiones significativas en países como Brasil, Chile y México, que lideran en capacidad instalada de energías limpias.

La región ha visto un aumento en la inversión en renovables, destacándose en el ámbito global. Con avances en regulación y desarrollo de tecnologías como la energía eólica marina en Colombia y el hidrógeno verde, América Latina se perfila como un referente en energía limpia.

Estas inversiones son clave para la descarbonización progresiva de la economía regional. Además, la transición energética justa podría generar millones de empleos sostenibles, alineándose con el Acuerdo de París y fomentando un desarrollo económico y ambientalmente responsable.