El Golfo de Corcovado, ubicado en el sur de Chile, es un área crucial para la alimentación de las ballenas azules. Estos gigantes del mar, en peligro crítico de extinción, llegan a esta región cada año durante el verano austral. Unos 300 ejemplares, que representan el 10% de la población austral, arriban a estas aguas ricas en biodiversidad.

En 2015, se impulsó un Acuerdo de Producción Limpia que ha permitido la implementación de medidas de conservación efectivas. Este acuerdo, logrado gracias a la colaboración entre el gobierno, la industria del salmón, la sociedad civil y la comunidad académica, se centra en la protección y monitoreo de estos cetáceos. Las investigaciones lideradas por el Dr. Rodrigo Hucke-Gaete han sido fundamentales para identificar la importancia de esta región.

La conservación de las ballenas azules requiere un esfuerzo continuo y colectivo. Además de la cacería, otros peligros como la contaminación y las colisiones con embarcaciones amenazan su existencia. La unión de esfuerzos públicos y privados es esencial para garantizar la supervivencia de estos majestuosos mamíferos marinos y la salud de los ecosistemas que habitan.